29.4.08

Més Paraules

Optimisme i confiança
Futur i intimitat
Somriure i esperança
Casa i dignitat

Vida de tota la vida
Justícia, solidaritat i compromís
Amic
Franquesa

Por
Tort
Mort
Plor

Vida de tota la vida
Paraules darrera paraules
Somnis damunt de faules
Emocions i alegria

24.4.08

Fechoría.

Esta tarde tuve que ir a la consulta del médico para someterme a la revisión de una operación ocurrida tiempo atrás. Para hacer más liviana la espera quise llevar conmigo uno de los libros que tengo entre manos: Paseos con Robert Walser de Carl Seeling. Es una pausada recopilación de las conversaciones que el autor mantuvo con el poeta Robert Walser. Este, encerrado en un psiquiátrico, apenas saldría de él más que para hacer largas excursiones con Seeling. Poco a poco y durante algo más de veinte años el autor lograría ahondar en el mundo interior del poeta exuberante y certero.
Cuando me disponía a salir de casa uno de mis pequeños me entretuvo, por lo que me fui dejando olvidado aquel ejemplar.

Mientras aguardaba en la sala de espera los minutos se aplomaban, languidecían, adquiriendo la lentitud de los hipopótamos. Un revistero gastado esperaba junto a la puerta como un viejo caballo de madera. Ojeé en él pero apenas hubo alguna que despertara mi interés. Al regresar a mi asiento pude ver, con alegría, sobre una mesa de bronce un número atrasado de la publicación Letras libres. Había en ella un artículo de Enrique Krauze, su director, en el que trataba de la obra de Alejandro Rossi y del cuidado con que éste desgranaba el lenguaje al escribir. Escribía Krauze:

Yo suelo leerlo con un lápiz para subrayar, no sin envidia, los adjetivos. Recuerdo unos cuantos, al azar: Jerusalén como “espacio teológico”, el “inabarcable” Borges, la “pedagogía amplia” de Gaos; la tinta azul, de “hipnótico Königsblau”, en la que escribe; el “innecesario” autor de algún texto. Otro genio suyo, peculiar, son las imágenes, asociaciones y metáforas: Gaos vivía “atado al potro de la traducción”, alguien trabajaba “con esmero de armero antiguo”, la “cabeza de pájaro alerta” de Russell, las librerías de viejo como “cuevas de la imaginación”, o “la mezcla prehistórica de olores” en las calles del centro.

Aquellas palabras me envolvían cuando la enfermera me avisó para pasar a la consulta del doctor. De golpe se activó en mí no sé qué resorte desconocido, y de una forma inexplicable aquella revista terminó escondida entre los pliegues de mi abrigo. Cuando pude recapacitar ya no era posible deshacer mi fechoría pues otro paciente estaba entrando en la salita de espera.

Más tarde, ya en la calle, cuando el aire de la tarde enhebraba mi cara, apretando entre mis manos el objeto robado, con el miedo a ser atracado por alguien tan indecente como yo, aceleré el paso hasta mi casa.

22.4.08

Don Ramón María del Valle Inclán I.

En estos días me trae ocupado la biografía de don Ramón María del Valle Inclán escrita por Gómez de la Serna.

Es un libro muy aconsejable en el que su autor intenta desgranar la compleja personalidad de don Ramón mediante los datos que fue recabando, los múltiples recuerdos de las experiencias conjuntas, y su legado literario.

En el prólogo me asaltó la cita de un libro de Valle Inclán desconocido para mí -¡cuánto camino nos queda por hacer!-: “La lámpara maravillosa”; un ensayo sobre estética y mística de 1916.

Fue un feliz momento aquel en que supe purificar mis intenciones de lo efímero y gozar del mundo con los ojos divinizados. Igual que en las palabras, escudriñé en las acciones humanas una actualidad eterna, y vi desenvolverse las vidas por caminos sellados como la pauta de las estrellas. En estas horas fue mi maestro Pico de Mirandola. Iniciado en parte de su ciencia, tuve como dos intuiciones: la mudable de los ojos y otra quieta, que por ser del alma despojaba todas la imágenes de la vana, solicitación de la hora que pasa, y las llenaba de eternidad. ¡Pero cuánta avidez y desgana a lo largo del sendero, antes de poder imaginarse esta vida mía en el comienzo y en el final de las edades separadas por siglos de siglos, y en los dos polos hallaba una! Obseso de aquella ciencia alejandrina, quería descubrir en las cosas el secreto de lo que habían sido, y el secreto de lo que estaban llamadas a ser, para alcanzar su significado hermético, en la conjunción fugaz que tenían conmigo. Y maceré mis intuiciones con el fervor de descubrir en las formas su razón eterna, y en las vidas su enigma de conciencia. Y un día, por la maravillosa escala de la luz, peregrinó mi alma a través de vidas y formas para hacerse unidad de amor con el Todo. Desde una ribera muy remota contemplé mi sombra desencarnada y conté sus pasos sin eco.

Cuando nuestra intuición del mundo se despoja de la vana solicitación de la hora, se obra el milagro de la eterna Belleza.
.
¿Cuántas veces a lo largo de nuestra vida habremos sido capaces de purificar nuestras intenciones de lo efímero y gozar del mundo con los ojos divinizados?

21.4.08

¿Chiste?

"La identidad nos la construyen sobre el olvido de lo que somos."

(EL Roto; El País, 21 de Abril de 2008)

7.4.08

Bienvenido.

Bienvenido a este Laboratorio, Guaita, a este sanatorio mental.

Que la magia de tus letras convierta a una bitácora agonizante y onanista en aquelarre enfebrecido.

Guaita, a ti te conjuro.
Powered By Blogger