13.11.10

Mercè Marçal entre narcóticos.

Un buen y reciente amigo me ha recordado que la poesía gusta del silencio de la madrugada, de los caminos abandonados por los contrabandistas, o del olor azulado de la trastienda de una farmacia en guardia.

No frecuenta la estridencia de los teléfonos móviles, ni recala entre los bocinazos de los automóviles.

Yo, al menos, para leer según qué versos que leo, debo dirigirme hacia alguna soledad cercana; a ser posible oscura. Y así, con el pudor de quien se masturba a escondidas, leo y releo cada palabra. Suelo mover los labios, como los movía mi abuela al regañar a su esposo muerto.

Por eso retomo un poema que ya publiqué hace un tiempo. Para enmarañarme por entre las sílabas, con la certeza de acompañar a Jordi T. en su vigilia.

Cançó del bes sense port

L'aigua roba gessamins
al cor de la nit morena.
Blanca bugada de sal
pels alts terrats de la pena.
Tu i jo i un bes sense port
com una trena negra.

Tu i jo i un bes sense port
en vaixell sense bandera.
El corb, al fons de l'avenc,
gavines a l'escullera.
Carbó d'amor dins dels ulls
com una trena negra.

Carbó d'amor dins dels ulls
i els ulls dins de la tristesa.
La tristesa dins la mar,
la mar dins la lluna cega.
I la lluna al grat al vent
com una trena negra.

(Mercè Marçal)

Canción del beso sin puerto

El agua roba jazmines
al corazón de la noche morena.
Blanca colada de sal
por las altas azoteas de la pena.
Tú y yo y un beso sin puerto
como una trenza negra.

Tú y yo y un beso sin puerto
en un barco sin bandera.
El cuervo en el fondo de la sima,
gaviotas en la escollera.
Carbón de amor dentro de los ojos,
como una trenza negra.

Carbón de amor dentro de los ojos
y los ojos dentro de la tristeza.
La tristeza dentro de la mar,
la mar dentro de la luna ciega.
Y la luna al capricho del viento,
como una trenza negra.



1 Experimentos:

ybris dijo...

La verdad es que es así. La poesía requiere el ambiente propicio al sentimiento más que a la comprensión.

Un abrazo.

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