31.7.07

Vichy Catalán.

Miro con atención mi vaso. Tras el cristal, algo entumecido por el frío, veo las hileras de burbujas en procesión vertical. Allá, en la profundidad luminosa del fondo, desde un punto invisible, se inicia el desconocido viaje de cada una de las esferas. Y me meto en una de ellas para convertirme en un observador privilegiado, en el testigo de la historia de mi pueblo, en el alumno de una desvencijada escuela o en el polizón escondido en la cocina de la abuela.

Asciendo, asciendo, asciendo… y sobrevuelo los mástiles de barcos ajenos, las montañas, los castillos, los cementerios.

Con mis manos la retengo, acaricio su espalda y la acerco hasta mis labios. Rozo con mis ojos su mirada, husmeando en cada lóbulo. Y se escapa. Escondida tras su sonrisa, se escapa, eclosiona y desaparece.

Contradicciones.

Soy contradictorio. No voluntariamente, claro.

En mi vida he recorrido multitud de tendencias, he abrazado cada uno de los intereses que se removían en mi interior, tratando de exprimir de ellos cuanto pudieran aportarme.

Poco a poco mis preferencias han ido delimitándose; se van acotando. Pero aquellas que han sido abandonadas en el camino siempre dejan ascuas entre la ceniza. Sólo es necesario un pequeño soplo de aire para que se enciendan de nuevo, aportando un calor nuevo a mis días.

Así, entre mis preferencias conviven Mahler o Wagner con Estopa o Bebe. En mi armario cuelgan camisas de lino junto a cazadoras de cuero y cremalleras, zapatos y botas de estridente punta… en mis estanterías se alinea Proust junto a colecciones de cómics eróticos.

Encuentro en mi lado canalla una referencia, un punto de apoyo imprescindible que me protege de la rutina.

30.7.07

Ingmar Bergman.



"La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que sólo se agotan con la muerte"


Ingmar Bergman


14 de julio de 1918

(Uppsala)

*

30 de julio de 2007

(Faarö)


Me buscas.


Sí: tú me buscas.
Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos.
(Dámaso Alonso)


Te sé escondida en la noche, entre las garras de tu soledad oscura, leyéndome. Yo te percibo. De alguna forma extraña te percibo. Oigo este ir y venir tuyo, con la inquietud de la madre del ajusticiado, horas antes de que la soga deje de tensar la espera.

Te mueves silenciosa, casi muda. Cuando -agotado de luchar contra mi insomnio- por fin me duermo, desvencijas los cerrojos que protegen mis deseos, introduciéndote en su madriguera. Y te mueves impune caminando entre ellos, hurgando en mis escritos, removiendo en mis cajones, buscando no sé qué que yo te escondo.

Luego, con el sol, al despertar, percibo aún caliente y húmedo tu olor de hembra. Y soy yo, entonces, quien te busca.

El dios Tráfico.

"Pongo la radio con cuidado, por si estallara al encenderla, mientras la taza de café da vueltas en el interior del microondas, y entre catástrofe y catástrofe mundial, un locutor nos previene de que el dios Tráfico se ha levantado de mal humor. Quizá no se le ofrecieron suficientes sacrificios durante la semana."

(Juan José Millás; Guerras de religión, extracto)

27.7.07

Kurdistán.

A V.


"Si tú vas al Kurdistán, notarás que la poesía está presente en la vida diaria de la gente. Siempre sonríen a pesar de lo dura que es su vida, siempre buscan el lado bello de las cosas. Retratar de forma bella una realidad tan terrible es una buena manera de rendirles tributo."
(Entrevista con el director de cine kurdo-iraní Bahman Ghobadi)

A pesar de todo, de las tensiones con la pareja, de los problemas en el trabajo o del mazazo que nos lanzó el médico en forma de diagnóstico, puedes arrancarle algo de belleza a la vida; ese pedazo de sublime hermosura que se esconde, incluso, entre los pliegues dolorosos de la jornada.
.
Pues hasta en el Kurdistán pueden.

26.7.07

La almohada.

Primero sus golpes fueron perdiendo fuerza. Luego se espaciaron.

Ya casi al final se agarró tímidamente al cubrecama.

Quise contar hasta veinte pero por precaución, pensé, mejor contar hasta cincuenta.

Aparté la almohada de su cara. Y pude ver su dulce expresión aterrada.

24.7.07

Selección de vinos.

Tinto

Paixar 2003- Bierzo (Mencía)


Para la expresividad y la franqueza.




Blanco

Belondrade y Lurton 2005- Rueda (Verdejo)

Por su madurez y elegancia.





Espumoso

Gramona Celler Battle Brut Nature- Cava (Xarel.lo, Macabeo)

Por su excelencia.

Menú.



Entrantes

Ensalada tibia del huerto del desconcierto con frutas del bosque y vinagreta de mutua observación.

Pescado

Langosta sobre una cama de hielo roto y caviar iraní.

Carne

Lomo de ciervo del bosque de la Concordia marinado con hierbas aromáticas, miel de azahar y cardamomo.

Postre

Degustación de nuestro carro de tartas artesanas.

Polonia.

Existe en la Televisión de Cataluña un programa llamado "Polonia". En él, y en clave de humor, se repasa la actualidad política del país. ¿Quién dijo aquello de que la realidad supera a la ficción?




"En la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del pasado junio, los líderes polacos, los gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski, presidente y primer ministro respectivamente, ya lograron incluir una declaración unilateral que establecía que "la Carta no afecta en modo alguno al derecho de los Estados miembros a legislar en el ámbito de la moral pública, el derecho de familia, así como de la protección de la dignidad humana y el respeto de la integridad física y moral humana".

Esta declaración unilateral permitiría a las autoridades polacas establecer prohibiciones a los homosexuales y transexuales para que ocuparan puestos en la función pública, según fuentes diplomáticas."

(El País; 24 de junio de 2007)



23.7.07

Juguemos a imaginar.

Participo en un curso de la Escuela de escritores. Esta semana debíamos trabajar la metáfora, para lo cual nos proponen diversos ejemplos. Entre todos ellos destacan los realizados por los alumnos de una escuela argentina, en un ejercicio que titularon Juguemos a imaginar:

La montaña
—La punta de un lápiz para escribir en las nubes
(Miguel Enrique Arancibla, 8 años)
Las vacaciones
—Un pájaro que canta
(Juan C. Madeo, 12 años)
La lluvia
—El susto de los gatos
(Daniel Sosa, 9 años)
El frío
—Un esquimal desnudo sobre el hielo
(Juan Ramón Núñez Locatelli, 9 años)
La verdad
—Un reloj dando las doce en punto
(Marcelo Claudio Sappone, 10 años)
La mentira
—Una pelota pinchada
(Claudio Hugo Quintero, 11 años)
—Un saco con los bolsillos rotos
(Omar Andrés sosa, 10 años)
La escuela
—Una jaula con pájaros cantando
(Hugo Lisardo Capparelli, 10 años)
El padre
—Una manzana dulce
(Ángel Jesús Blanco, 10 años)
El dolor
—Una gota de lágrima
(Sergio Javier Madrazo, 8 años)
La tristeza
—Una casa que se llueve
(Ramón Ángel Rodríguez, 11 años)
El miedo
—Un muerto vivo
(Francisco Mario Fortunato, 8 años)
—Un mono chillando
(Claudia Inés Rivarola, 9 años)
La noche
—Un perro que ladra y no se ve
(Marcelo Ernesto Notar, 8 años)
—Un campo muy oscuro
(Andrea Vivián Calautti, 8 años)
—Un monstruo en la oscuridad
(Silvia Alejandra Noschesi, 8 años)
—Una camiseta negra que se pone el día
(Ana Rosa Rey, 8 años)
—Una nube negra
(Ricardo Evaristo Yapura, 8 años)
—Una lechuza silbando despacito
(Rubén Darío Mamani, 9 años)
El peligro
—Un pozo enfurecido
(Roberto Sebastián Magumo, 11 años)
El relámpago
—Un reloj que marca el mal tiempo
(Adriana Andrea Mattiasich, 7 años)
Las nubes
—Autos de nieve y granizo que pasean por el cielo
(Hugo Enrique Tais, 8 años)
La muerte
—Una casa sin puertas
(Miguel Ángel Reina, 10 años)
El teléfono
—Una banana que habla
(Armando Nelson Bugos, 9 años)
El barco
—Un pez con hélice
(Edgardo Francisco Figueroa, 9 años)
La guerra
—Una ametralladora tirando tiros
(Néstor Ruso Díaz, 9 años)
La envidia
—Un cuchillo con espinas
(Patricio del Valle, 9 años)
La abuela
—Un moño arrugado
(Elda Eugenia Enríquez)
—Un árbol perdiendo las hojas
(Alejandro Adolfo del Valle, 11 años)
El abuelo
—Un perro cariñoso
(Adolfo Aguilar, 12 años)
—Un pizarrón escupiendo
(Fabián Jorge Migliorini, 10 años)
El cielo
—El techo celeste del techo de las casas
(Héctor Bonamo, 11 años)
El viento
—Un silbido que baja del cielo
(Roberto Raúl Paredes, 8 años)
La familia
—Una mandarina con gajitos dulces
(Rossana Teresita Montero, 9 años)
La alegría
—Un pájaro de muchos colores
(Fernando Arturo Tolava, 9 años)
La madre
—Una pera con pelos
(Miguel Edgar Lange, 9 años)
—Una manzana con piernas (Marcos Alberto Epstein, 9 años)

22.7.07

El chat.

"Dentro de miles de años, cuando los antropólogos descubran nuestros restos, llegarán a la conclusión de que entre el homo digital y el analógico hubo intercambio cultural y genético, como se sospecha ahora que sucedió entre el Neanderthal y el Sapiens. Y no se equivocarán. Hay, de hecho, mujeres digitales que se enamoran de hombres analógicos y hombres analógicos que hacen sus compras semanales en establecimientos digitales. Parece mentira que entre dos dimensiones de la realidad tan alejadas entre sí se produzca este ir y venir de semen o de productos gastronómicos.

Personalmente, aunque soy analógico, no es raro que por las noches me deslice como una sombra hasta mi estudio para abrir sigilosamente el ordenador y hacer incursiones en el territorio de los seres digitales. Me gusta ver sus campamentos, apreciar el fuego de sus hogueras, escuchar los cantos de sus mujeres y sus niños. Según los expertos, si a un Neanderthal le pusiéramos corbata y le soltáramos en la Quinta Avenida de Nueva York, pasaría por un Homo sapiens (de la variedad analógica, suponemos). Sin embargo, yo he intentado varias veces disfrazarme de digital al entrar en Internet, pero me descubren en seguida, creo, sobre todo, por mis particularidades sintácticas y ortográficas. Una vez conocí a una mujer virtual a la que, pese a mi procedencia analógica, no le disgustaba, y cuando intenté concertar con ella una cita fuera de la Red, en Cáceres o en Roma, no puse condiciones, me dijo que no, que los analógicos matábamos mucho en esa clase de encuentros contra natura. Y me recordó dos o tres casos que la verdad es que le ponían a uno los pelos de punta.

Ahora he encontrado un chat donde caigo bien porque les gusta oír historias de mi matrimonio analógico y de mi reloj de esfera y de una máquina de escribir con la que construyo poemas geométricos. Luego, al amanecer, vuelvo a la cama y pienso que aunque la existencia virtual es la única llamada a sobrevivir, quizá los antropólogos del futuro sean capaces de reconocer que los hombres y mujeres reales mantuvimos, como el Neanderthal frente al Sapiens, una postura de perplejidad que, aunque analógica, también dolía."

(Juan José Millás)

19.7.07

Los cinco sentidos.

De Antígona me llega una “memez” de las que circula por estos sub-mundos de dios. Es una de esas cadenas que permiten a quien las acepta exhibirse con más o menos pudor; dependerá de la sinceridad que decida entregar en sus palabras.

Siempre pensé, al leer otros “memes” por ahí, que no sucumbiría a la tentación de participar en alguno de ellos el día en que por fin me tocara. Me equivoqué. Por un lado ha logrado despertar el gusanillo de mostrarme. Y por otro, al ver que alguien a quien respeto, Antígona, lo ha hecho, me noto, de una forma que no alcanzo a comprender del todo, en deuda.

Y permítanme que me salte la regla de nombrar a ocho nuevos candidatos. Que aquél que leyéndome quiera hacerlo, lo haga.

1.- Soy una persona sensible y hedonista. La mezcla de ambas características lleva, necesariamente, a que trate de satisfacer cada uno de mis cinco sentidos.

2.- Gozo de la contemplación del arte. Modigliani, Rothko o Munch están entre mis favoritos. De igual manera, las sensaciones que me produce ver países nuevos inmersos en culturas diferentes me lleva a ser un viajero infatigable.

3.- Cuando la gente habla de literatura me siento un ignorante. No tengo ni idea de cuáles son los escritores de moda, cuáles las novelas que ocupan las listas de éxitos. Desde hace unos años leo, casi exclusivamente, ensayo y poesía. A lo sumo alguna selección de cuentos, pero sólo por aprender de maestros como Chéjov. Y claro, Proust, quien es uno de mis escritores preferidos

4..- Me obsesionan los olores y los aromas. El olfato es uno de los sentidos que logra remover mis recuerdos con más facilidad. Por eso, imagino, he sido incapaz de cambiar de colonia desde hace veinte años. Durante todo ese tiempo no he dejado mi Eau Savage de Christian Dior. Salvo algún verano, en que le fui infiel con Orange Verté de Hermes.

5.- Creo que algunos de los placeres más excitantes nos llegan a través del paladar. Por ello no sé resistirme a una buena cena ni a saborear un buen vino (¡qué desconocido mundo el de los blancos!).

6.- Esta afición mía por la gastronomía, junto con unos años de sequía como lector y escritor, hicieron que toda mi creatividad la volcara durante un tiempo en la cocina. Una de las cosas que más logran relajarme y quitarme la presión del mundo laboral es encerrarme entre fogones e improvisar nuevos platos.

7.- En la música, como en tantas otras cosas en mi vida, he ido avanzando de la mano de los consejos de mi gran amigo E. De unos años a esta parte el flamenco y la música clásica ocupan mis preferencias casi en exclusividad, y dentro de ella los compositores germánicos. Hay muy pocos grupos de hoy en día que me apetezca escuchar: Red hot and chilli peppers, Ben Harper, Eagle Eye, Bjork, Franz Ferdinand o Radio Head, por citar algunos.

8.- Una de las experiencias más interesantes que he vivido en el plano sensorial fue la de participar de una instalación llamada “El hilo de Ariadna”, montada por la compañía “El teatro de los sentidos” de Enrique Vargas. En ella, mientras uno recorre pasillos oscuros va notando cómo se le excitan todos los órganos sensoriales. En un punto determinado, y de la mano de una de las actrices, se puede sentir cómo guían la mano hacia distintos objetos, algunos de ellos tremendamente familiares, mientras se eriza la piel. Y no sólo ella.

18.7.07

Las tazas del desayuno.

Ocupar el primer lugar en una familia de diez hermanos, da algunos derechos, pero también implica ciertas obligaciones.

Cada noche, al finalizar los deberes de la escuela, cuando ya todo el mundo se había ido a dormir, yo debía colocar sobre la mesa de la cocina todos los instrumentos necesarios para el desayuno del siguiente día. Mecánicamente cogía las diez tazas con sus respectivos platitos. A la derecha colocaba las cucharitas sobre unas servilletas de tela de cuadros, insertadas dentro de unos aros con la forma y el color de diferentes frutas, muchas de las cuales yo aún no conocía, lo que nos permitía identificarlas. Teníamos una caja metálica, algo oxidada y de tonos oscuros, con el dibujo de un ciclista antiguo, en la que guardábamos el pan tostado, protegiéndolo de la humedad. Ella, junto con el azúcar y el Cola-Cao ocupaban el centro de la mesa.

Yo nunca fui buen estudiante. Ello motivaba que al terminar las tareas del colegio casi todos mis hermanos estuvieran ya durmiendo. Entonces yo, adormecido, debía comenzar a realizar mi encargo. El silencio que habitualmente inunda la noche, junto con mi cansancio, hacían que en aquellos momentos la sensación de soledad que siempre me acompañó durante todos los años de mi infancia y la mayor parte de los de mi adolescencia, aumentara hasta hacerse palpable. Al ir colocando cada una de las tazas en su sitio, mientras recordaba los acontecimientos del día, casi siempre plagados de oscuras nubes de tristeza, una sensación de nostalgia me invadía. Luego, cuando por fin alcanzaba mi cama, notaba cómo aquellas agrias sensaciones se empeñaban en no dejarme hasta que, un tiempo después, lograba abandonarme entre los sueños.

17.7.07

Cara y cruz de las bitácoras.

Cada vez son más las experiencias que uno recoge, vive o lee en este mundo de los "blogs". Al hacer inventario, tanto de las propias como de las ajenas, el saldo es tremendamente positivo: el permitirnos crear, el darnos una disciplina al escribir, el comunicarnos con personas desconocidas o mostrar partes de nosotros ocultas a quienes se nos acercan...

Pero existe una vertiente más oscura. A veces incluso dolorosa: muchos de los que escribimos aquí somos meros autores en busca de personajes a los que ir dando vida. Es muy habitual que nuestra fuente de inspiración sea la realidad más cercana a la que tratamos, tamizándola, con más o menos respeto. No es extraño que terceras personas se sientan aludidos, malinterpreten nuestras palabras o cambien las intenciones que nos llevaron a escribirlas. Es el caso que recientemente ha experimentado una mujer a la que respeto como escritora.

Poco a poco, según pasa el tiempo, pareciera que la bitácora se va apoderando de su creador, oprimiéndole, obligándole, imponiéndole... Y uno termina por necesitar extirparla de su vida.

Las claves de La orgía.

Leo una entrevista a raíz de la publicación del libro "Ella y la orgía perpetua" de Ana Muñoz de la Torre, de cuyo blog, como ya he mencionado, soy seguidor incondicional. En ella se desvelan muchas de las claves con las que entender qué se fragua en el sub-mundo de su bitácora, y cuál es su concepción del proceso creativo.

Entrevista.
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16.7.07

Salto al vacío.

La zona de carga de este Focker está casi vacía. Sólo hay un par de cajas bien sujetas y unos cuantos paracaídas. Están fijados al banco en el que estoy sentado. El ruido es ensordecedor. La diferencia de presión debida a la altitud ha taponado mis oídos. Todo vibra. Siento como los nervios me atenazan.

De pronto se abre la portezuela trasera. Un vendaval de aire frío entra por ella. Me despeja. Mecánicamente me acerco hasta allí, sujetándome con fuerza donde puedo. Miro hacia abajo, hacia aquel abismo infinito, limpio, tan claro como las imágenes de mi niñez que se agolpan contra la memoria. Parecería que el aeroplano está suspendido de un hilo finísimo, inerte, quieto. Decido no ponerme ninguno de los paracaídas. Y salto.

El descenso es extraordinariamente lento. El viento me golpea en la cara, mueve con fuerza mi ropa y se adueña de mis sentidos. Cierro los ojos y me impregno de la intensidad de este instante. La hago mía. La paladeo. El suelo no se acerca; me observa inmóvil. Y cuando vuelvo a mirar el lugar de mi caída sólo veo la noche del próximo veinticinco. Oscura, cálida y desconocida.

12.7.07

Sensaciones.

Las nubes negras se van soplando fuerte.

Un árbol.


1.- Caminar por un parque descalzo, sobre la hierba húmeda, sintiendo cómo se meten los rastrojos entre los dedos.

2.- Abrir un libro viejo y hundir la nariz en él. Volver a flotar, sustentado por su olor, entre los pupitres de la infancia.

3.- Percibir a la química atravesando paredes, salvando mares, enredándose por entre las sillas, adueñándose de vasos, de dedos, de cabellos… mientras miramos la cara de aquél que nos acaban de presentar. Y según habla y habla nosotros, que ya no escuchamos, miramos tan sólo el movimiento de unos labios que pronto hemos de besar.

4.- Coger por vez primera su mano, con la inseguridad de quien ignora los porcentajes de victoria de la próxima batalla. Y sabernos vencedores cuando nos acerca hacia su cuerpo.

5.- Soplar fuerte contra las nubes negras. Y verlas alejarse.

6.- …

10.7.07

Handmade.

Debido a Maite.

Pinchar sobre la imagen para ampliar.

Solitario.

¿¡Serás tan imbécil de hacer trampas incluso cuando eres tú el único que lanza las cartas, y tú el único que las recibe!?

9.7.07

Sole.

En el cinco

las puertas se abren de cuando en cuando para recoger nuevos viajeros

el camino de regreso a casa está jalonado de semáforos, de nostalgias y de cansancio.
De vez en cuando Sole se acaricia el codo recordando que debería operarse

ay, si tuviera algo de tiempo...

o no podrá seguir estrujando las fregonas de escalera en escalera, por los portales de Madrid.

Mira por la ventana y sólo ve el interior iluminado del autobús, que se refleja en el cristal.
Y allí, sobre las fachadas de Recoletos, duerme el estudiante del asiento de al lado.

La soledad.

¡Qué sensaciones tan contradictorias puede generarnos la soledad! Es capaz de pasar de ser un bien amado y buscado, a un hediondo pozo negro, a una herida gangrenada y purulenta en el centro del alma.

8.7.07

Soledades.

Soledades que me acechan
desde el silencio de la noche,
como buitres junto a un cuerpo.

Soledades que se vuelven
como negras jineteras
a mirarme con un guiño.

Soledades que no me dejan solo.

3.7.07

El circo de la vida.

Como una carpa gigantesca de colores planos se extiende el cielo. Picas metálicas fijan los vientos que dioses contradictorios tensan y revisan a diario. En el centro, vertical, inquebrantable, un mástil de esperanza y comprensión une tierra y lienzo. Sogas, cuerdas y trapecios se balancean expectantes, allá en lo alto. Llega imperceptible un olor polvoriento y húmedo por el que atraviesan algunos rayos de luz con esfuerzo.

Nos disponemos otra mañana a presenciar el espectáculo. Suenan unos compases casi alegres, impregnados de una sonoridad brillante. Acompañarán a cada actuación con un aire marcial amargo. Pronto desfilarán, cubiertos por mallas y lentejuelas, pulcramente maquillados, los payasos –prestos a la broma y la sonrisa, con un corazón lúgubre y maltrecho-, funámbulos y equilibristas –capaces de alcanzar, en un inquietante paseo, el final de un mes apurado-, los magos de la contorsión, los domadores de fieras con zarpas intactas.

Horas después, cuando se silencian las luces y se oscurecen los aplausos, uno se pregunta si sólo ha sido espectador callado. O, en realidad, un protagonista más de toda aquella algarabía.
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